El Plan Mayor Divino – Origen de la raza humana
Me complace ofrecerles esta excelente sintesis, con la que me siento identificado, de nuestros origenes como Raza Humana. Recoge las fuentes de Rodrigo Romo, Andrea Barnabe, El Libro de Urantia, asi como los libros de Anton Parks y las traducciones de Zecharias Sitchin…

Publicada en la web Movimiento Despierta https://movimientodespierta.com/

Enki, genetista de un plan mayor: El origen de la raza humana
Enki, genetista de un plan mayor: El origen de la raza humana
Se ha hablado mucho sobre los Anunnaki y sobre su influencia en la evolución genética de la raza humana, pero se le ha dado siempre una connotación negativa a su intervención, como si nos hubieran creado por iniciativa propia o para ser una raza esclava. En este artículo vamos a analizar la realidad de un plan mayor, y el por qué de la intervención Anunnaki en el origen de la quinta raza raíz.
Los Anunnaki vinieron al planeta hace aproximadamente 250.000 años, mientras coexistían en la Tierra la civilización lemuriana y la Atlántida. Estos seres son, para las antiguas civilizaciones mesopotámicas de Sumeria y Acadia, un grupo de deidades o seres mitológicos que representaban a los dioses y a las fuerzas cósmicas en el planeta. Enki es, para la mitología sumeria, una de estas deidades.
Hijo del dios Anu y hermanastro del dios Enlil, Enki es el dios de la sabiduría; el dios las artes, el diseño, la magia y la creación. La misión de Enki en el planeta Tierra, según la propia historia sumeria, fue la de crear a los humanos, a quienes dota de sus mismos dones y talentos.

La historia de la mitología sumeria es muy anterior a la historia bíblica y a otros relatos religiosos, pero muestra testimonios similares sobre el Paraíso, sobre la resurrección, sobre la creación del hombre a imagen y semejanza de un dios, sobre unos dioses que vinieron del cielo, o sobre la historia del diluvio universal.
- El diluvio
- Crónicas de la Tierra: Los libros de Zecharia Sitchin
- Las Crónicas del Gírkú: Los libros de Anton Parks
- Nuestro origen: Fuentes actuales
El diluvio
La historia del diluvio es mencionada en multitud de relatos de antiguas civilizaciones, como en la propia Sumeria en el Poema de Gilgamesh, en la mitología china, en las escrituras védicas de la India, en la Biblia, en la mitología maya, en la inca, y en otras muchas antiguas culturas a lo largo de todo el planeta.
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El diluvio universal fue clave en el cambio de era que ocurrió hace aproximadamente 12.000 años y que marcó la caída de la Atlántida, tal y como analizamos en “las 4 civilizaciones humanas que vinieron a la Tierra”, y los relatos de antiguas civilizaciones sobre ello y sobre otras influencias extraterrestres, son pruebas de cómo la historia antigua se ha ido ocultando a la humanidad, disfrazándose de mitos y leyendas.
Lo que ocurrió con los Annunaki tiene mucha relación con lo que estaba sucediendo en esa línea de tiempo en el universo local de Nebadón; la caída de la Atlántida, las guerras de Orión, la rebelión de Lucifer y la entrada de nuestro sistema solar en noche galáctica, girando alrededor del sol de Alcyon de Pléyades.
Crónicas de la Tierra: Los libros de Zecharia Sitchin
Fue a partir de los años 70 cuando la historia de los Annunaki comienza a ser más conocida y estudiada, con la publicación de los libros de Zecharia Sitchin, conocidos como las Crónicas de la Tierra, en los que se habrían traducido las antiguas tablillas sumerias.
En estos libros, se relata la llegada de los Anunnaki al planeta Tierra, una raza extraterrestre procedente de un planeta llamado Nibiru. Estos seres, según Zecharia, habrían creado a la raza humana por intervención genética a partir del Neandertal y de sus propios genes, con el objetivo de crear una raza esclava para la extracción de oro y minerales.

Años más tarde, se descubrió que Zecharia Sitchin había improvisado muchas traducciones que hizo de las antiguas tablillas sumerias, por lo que su historia creó cierta controversia. Zecharia cuenta una parte de verdad en sus traducciones, pero la historia no estaba completa…
Las Crónicas del Gírkú: Los libros de Anton Parks
Anton Parks llevaba teniendo visiones desde principios de los años 80, cuando tenía 14 años de edad. Estás visiones cobraron un significado especial cuando descubrió la literatura sumeria, lo que le llevó a comenzar a escribir sus libros entre el año 2000 y 2001.
En sus visones, Parks recordaba la vida de un un ser llamado Sa’am (que sería Enki), un ser que vino a la Tierra en la era de los Anunnaki. Sa’am pertenecía a un grupo de razas reptiles conocidas como los Gina’bul, una civilización formada por diferentes razas como los Usumgal o los Agbal de Sirio. Estos seres serían las divinidades que se describen en la tablillas sumerias.
En los libros de Anton Parks, Anu era un ser de la raza Usumgal. Anu creó a su hijo Sa’am (Enki) por ingeniería genética con un 40% de genes suyos y un 60% de genes de su esposa Mamitu, de la raza Abgal siriana, otra deidad descrita en la mitología mesopotámica.
Para Anton Parks, a diferencia de Zetcharia Sitchin, estas deidades reptiles no habrían sido los creadores del ser humano, sino que más bien robaron parte de la genética humana para servir a sus propios intereses.
Los verdaderos creadores de la humanidad habrían sido los Kadistu, los planificadores de vida o genetistas de un plan mayor. Los Kadistu serían seres de dimensiones superiores que habrían delegado en los Gina’bul el proyecto humano de la Tierra.
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Con Anton Parks nos vamos acercando más a la verdadera historia sobre nuestro origen, una historia que queremos ahora completar con la información que nos trae principalmente Andrea Barnabe, bibliotecaria planetaria Melchizedek, una de nuestras fuentes más importantes por toda la información que nos brinda, así como otros referentes en historia galáctica.
Nuestro origen: Fuentes actuales
Gracias a encarnados conscientes como Andrea Barnabe, y otros como Rodrigo Romo, o Azrahel del Mayor, conocemos mejor toda la historia galáctica y el significado del Código Kadistu. El Código Kadistu es un código genético diseñado por Micah, el administrador del universo local de Nebadón, que hace que las razas puedan evolucionar y ascender al mismo tiempo, fusionando la evolución física y la ascensión álmica.
Las razas Kadistu, además, tienen la capacidad cocrear gracias a la codificación genética micaélica, lo que da a estas razas el potencial cocreacional en el universo de materia. En «la evolución de las razas del universo» mencionamos a los humanos de Lyra-Vega como primera raza de dimensiones densas con el Código Kadistu codificado en su ADN.
Los kadistu son, por tanto, todas las razas creadas por Micah que tienen el potencial cocreador en su código genético, como es el caso de Enki. Por eso fue Enki quien creó a la raza humana a partir del homo, tomando ADN de los atlantes y de los lemurianos (tercera y cuarta raza raíz, analizado en «las 4 civilizaciones que vinieron a la Tierra»), así como ADN de su propio código genético, dotando a los humanos de sus mismos dones y talentos, como dice la historia sumeria.
Es decir, Enki creó una nueva raza desde la máxima densidad de la materia con el Código Kadistu ensamblado en su ADN. Aquí esta la famosa cuestión del eslabón perdido, un proyecto que Enki consiguió ensamblar hace aproximadamente 75.000 años.

Los genetistas
Los Gina´bul, a diferencia de lo que menciona Anton Parks, serían los primeros genetistas de la galaxia, muy cercanos a la fuente de antimateria, de dimensiones más sutiles. No es que los Kadistu sean seres de dimensiones superiores que delegan en los Gina’bul el proyecto humano de la Tierra, sino más bien que son los Gina´bul, unos seres Kadistu de dimensiones más altas, quienes delegan en Enki el proyecto homo-Adam Kadmon.
Igual que hay genetistas en la antimateria, hay genetistas en todas las dimensiones del universo de materia, desde la más sutil hasta la más densa (hay hasta 36 dimensiones espirituales). Los primeros, los de más arriba, serían los Gina´bul, y según se va bajando la densidad, hay otros médicos genetistas de dimensiones más densas, como es el caso de los Usumgal y de los Abgal.
Anu, el padre de Enki, es un genetista de la raza Usumgal, del sistema estelar de Sirio. Los Abgal, que son también genetistas de Sirio, como bien menciona Anton Parks, son todos aquellos genetistas que se ocupan de la parte álmica, especialistas en ensamblar las almas en los avatares físicos, como es el caso de la madre de Enki. Enki es, por tanto, un ser de Sirio, hijo de genetistas del más alto nivel.
El planeta Nibiru
Estos genetistas sirianos como los Usumgal y los Abgal, se fueron a vivir a Nibiru, un planeta que tiene una orbita muy amplia alrededor de las Pléyades. Por eso se dice que los Annunaki son seres pleyadianos. Pero lo cierto es que Enki no es Annunaki, es de origen siriano. Anuna son los seres de Nibiru, y a los seres de Nibiru que vinieron a la Tierra se les conoce como los Annunaki.
Nibiru, a consecuencia de las guerras que se estaban dando en este sector de la galaxia, quedó prácticamente sin atmósfera, por eso los Annunaki vinieron a la Tierra bajo permiso de la Confederación Galáctica.
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Siempre que se le da permiso a una raza para habitar un planeta de manera temporal, tiene que dar algo a cambio. Como en la Tierra se estaba gestando el proyecto humano, y de todos estos seres de Nibiru venían también genetistas como Enki, Ashirion, que es un alto kumara de Sirio, ofreció esta posibilidad de ayudar en el proyecto homo-Adam Kadmon.
A cambió, no solo se les permitió habitar la Tierra, sino también la extracción de oro del planeta, el elemento más óptimo, por su frecuencia electromagnética y catalizadora, que se podía encontrar para reparar la atmósfera de Nibiru. Hay que recordar que la Tierra, al ser un planeta decimal, es una esfera de Dyson con una enana blanca en su núcleo interno, lo que hace que el planeta genere oro de manera natural.
Por tanto, las traducciones de Zetcharia Sitchin estarían acertadas en cuanto a que esta civilización venía de un planeta llamado Nibiru, como bien indican las tablillas sumerias, pero estarían confusas o incompletas en lo que se refiere a que crearon a los humanos como esclavos para la extracción de oro y minerales.
La rebelión de Lucifer y la negativización Annunaki
Lo que ocurrió, mientras se gestaba el proyecto humano de la Tierra, fue la negativización de muchos Annunaki tras la rebelión de Lucifer, como es el caso de Enlil, hermano de Enki. (Analizamos la rebelión de Lucifer en el «resumen del libro de Urantia» y en «la evolución de las razas del universo»). Enlil y otros Anunnaki se unieron a los rebeldes, e intervinieron la maya matriz del planeta y el proyecto homo-Adam Kadmon.
Para tratar de impedir el proyecto que Enki estaba llevando a cabo, los Annunaki negativos intervinieron el código genético de la raza humana, desconectando 10 fibras de su ADN con el objetivo de tratar de evitar su evolución. Aquí está la explicación de por qué no utilizamos todo nuestro potencial humano. Pero después de lo que había sucedido con los primeros humanos Kadistu en Lyra-Vega, lo genetistas, a pedido de Micah, habían desarrollado una codificación que hacía inviolable el Código Kadistu.
De esta manera, el Código Kadistu se podía apagar o desconectar, pero no se podía violar. Cuando Anton Parks se refiere a que estas deidades reptiles robaron parte de la genética humana, se refiere a este hecho, a como trataron de violar nuestra codificación genética, apagando parte de nuestro ADN cósmico. Lo que está ocurriendo ahora, en este proceso de ascensión hacia la quinta dimensión de consciencia, es que estamos reactivando esa parte dormida para volver al diseño original de Enki, con 12+1 fibras de ADN.

Los portales de antimateria
El objetivo de estos seres negativos no era solo evitar que una raza kadistu pudiera evolucionar desde la máxima densidad de la materia, también buscaban tener el control sobre la Tierra como planeta decimal. Como hemos dicho antes, el núcleo del planeta es una enana blanca, y esta singularidad hace que la Tierra sea una sucursal de la fuente de antimateria.
El plan micaélico, por tanto, no solo provocó que las razas negativas buscaran la genética del Código Kadistu, algo que fracasó al no poder ser codificado en muchas razas reptiles o insectoides, como comentamos en «la evolución de las razas del universo», sino que también provocó una búsqueda por acceder los portales de antimateria, como es el caso del núcleo de la Tierra, una dimensión a la que no pueden acceder con sus cuerpos físico-materiales.
Pero su búsqueda irracional por el control ha hecho que muchas razas, estancadas en la polaridad negativa, busquen el poder metafísico de la fuente, sin trabajar el proceso de ascensión. Por eso esta obsesión por la genética micaélica y por la búsqueda de portales de antimateria, ha provocado un sinfín de guerras galácticas en este sector del universo local de Nebadón.
Enki y Toranke
Después de la rebelión, Enki, que nunca se negativizó y siempre estuvo al servicio del proyecto micaélico, tuvo que salir del planeta e instalarse en una nave laboratorio. Hay que recordar que desde la caída de la Atlántida, la Tierra ha estado en cuarentena y la maya matriz controlada por razas negativas, por lo que Enki tuvo que instalarse fuera de esa maya.
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Para retomar el proyecto inicial de la raza humana, Toranke cogió el relevo de Enki como médico genetista. Toranke ya había trabajado junto con Ashirion en proyectos genéticos pleyadianos en época de Lemuria. Hay que recordar que Mu fue fundada por seres que vinieron de Pléyades.
Toranke vivió mucho tiempo en Pléyades, pero su verdadero origen es el sistema estelar de Lyra-Vega, es decir, es de los primeros huamanos micaélicos. De Lyra, con la depredación que ocurrió con las razas reptiles, fueron tranferidos muchos humanos a otros sistemas, como a las Pléyades (analizando más al detalle en «la evolución de las razas del universo»).

Toranke es un humano micaélico que ha combinado la evolución física y la ascensión álmica desde el proyecto original de Lyra, un ser de especial importancia por su apoyo y protección a todas las razas depredadas en este sector del universo. Por eso ahora Toranke está ayudando a reactivar las 10 fibras de ADN que los Annunaki nos habían desconectado.
Nuestro destino
Nuestro ADN, una vez tenga de nuevo todas las fibras activas, a través de la codificación genética micaélica, va a poder utilizarse para tratar de positivizar a muchas especies de la vía láctea que se han estancado en su proceso de evolución y ascensión. Esta será parte de la misión futura de la raza humana.
Por otra parte, ya hemos analizado en otros escritos nuestro destino como raza, desde un primer salto cuántico a quinta dimensión (analizado en «Hacia una nueva humanidad»), al destino que marca el Libro de Urantia (analizado en parte 1 y parte 2), y a cómo toda esta información sobre nuestro futuro coincide y enlaza directamente con lo que nos transmiten las semillas estelares.
Nuestro destino, como raza kadistu evolucionada desde la máxima densidad de la materia, va estar directamente relacionado con nuestra capacidad de cocrear. Por eso, una vez transcendamos las dimensiones más densas de la materia, esa capacidad cocreadora va a ser la base para expandir la consciencia micaélica a nuevos universos, en donde tengamos la capacidad de trabajar como cocreadores de nuevos mundos y genetistas de razas en evolución…

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