Cuál es el destino de la humanidad: El siguiente paso en nuestra evolución
Excelente sintesis que publica el MOVIMIENTO DESPIERTA con la que me siento plenamente identificado…


Cuál es el destino de la humanidad: El siguiente paso en nuestra evolución
Analizando teorías científicas como la Escala de Kardashov o la Teoría de cuerdas, estudiando la cosmología planteada en el Libro de Urantia, leyendo grandes obras de la «ciencia ficción» como Star Trek, y enlazando toda esa información con fuentes más actuales como Andrea Barnabe o Rodrigo Romo, podemos entender mejor el destino de la humanidad lejos de esa información tan negativa que nos transmiten los medios del sistema.
Toda esa información adversa que nos tratan de infundir sobre nuestro futuro, tiene como objetivo responsabilizar a la humanidad en su conjunto de todos los problemas que provocan en realidad las grandes corporaciones del sistema, para que de esa manera, co-creemos una realidad negativa sobre nosotros mismos y sobre nuestro destino.
Este mensaje tiene mucho poder en el inconsciente colectivo, un mensaje que provoca que muchos humanos se odien a sí mismos, y se sientan responsables de unos problemas creados en su mayoría por estas grandes empresas políticas, comerciales, farmacéuticas, armamentistas, etc, (analizado más al detalle en «El plan del poder oculto» y en el «Análisis de Avatar en base a la verdadera historia»).
Con este artículo nos queremos alejar de toda esa negatividad sobre nuestro destino como raza, recopilando datos de fuentes con información muy diferente a la historia humana, planetaria y estelar que nos han contado.
- El siguiente paso en nuestra evolución
- La conexión mental y espiritual
- De mente a consciencia
- La física cuántica y la espiritualidad
- La relación entre la evolución tecnológica y espiritual
- La evolución a quinta dimensión y el destino de la humanidad: Andrea Barnabe
- Nuestro destino en el Libro de Urantia
- Nuestro destino en los libros de Rodrigo Romo
- Una nueva humanidad
El siguiente paso en nuestra evolución
Existe una conexión directa entre nuestro futuro tecnológico y espiritual. Tal y como analizamos en «Las 4 civilizaciones que vinieron a la Tierra», las 4 razas raíces, la civilización Polar, Hiperbórea, Lemuria y Atlántida, la raza humana actual sería la quinta raza raíz del planeta Tierra.
Cuando vinieron los Anunnaki, en una época en la que la civilización Lemuriana y la Atlántida convivían en el planeta, Enki fue en el genetista encargado del proyecto humano de la Tierra, un proyecto genético que tiene como objetivo conseguir ensamblar en una raza evolucionada desde la máxima densidad de la materia los códigos morontiales del proyecto de Micah.
Para crear al humano a partir de una raza animal, Enki, mediante genética avanzada, combino ADN de los atlantes y de los lemurianos, así como de su propia genética (y de otros ADN), dando origen a la quinta raza raíz, la humanidad actual. Una de las claves del proyecto de la quinta raza raíz era la fusión genética que se iba a dar entre el desarrollo espiritual de la raza lemuriana y el desarrollo mental de la raza atlante, pero el plan se vio alterado por la rebelión de Lucifer y la negativización Anunnaki.
Una nueva era
La rebelión alteró los tiempos de evolución de la raza humana, pero tras la caída de Atlántida y todo el proceso negativo que se ha dado hasta nuestros días, pasando también por noche galáctica alrededor del sol de Alcyon de Pléyades, hemos entrado en una nueva era en la que vamos a retomar el proyecto de fusión de Lemuria y Atlántida, una de las claves para volver a activar las 12 + 1 fibras de de ADN del humano Adam Kadmon que nos habían desconectado.

Esta reintegración va a marcar el futuro de la raza humana, una raza que en su proceso evolutivo va a combinar la evolución mental y la tecnología, con la evolución espiritual y la ascensión del alma. Y es que una de las claves de las razas micaélicas es precisamente la capacidad que tienen para fusionar la evolución del cuerpo físico con la ascensión álmica, así como la capacidad de co-crear en el universo de materia.
La conexión mental y espiritual
Cuando una civilización asciende desde sus capacidades espirituales, al hacer una conexión directa con la naturaleza planetaria y estelar, su proceso de ascensión desde dimensiones densas a dimensiones más sutiles ocurre de una manera mucho más rápida que las razas que evolucionan desde sus capacidades tecnológicas o mentales.
En la evolución de las razas del universo de Nebadón, en el periodo de administración de Anhotak, analizamos este proceso evolutivo y ascensional que llevó a los primeros imperios estelares de las razas reptiles e insectoides a un proceso de estancamiento, desarrollando la tecnología sin apenas evolución espiritual, lo que hacía que muchas civilizaciones quedaran estancadas en dimensiones densas, mientras que otras razas ascenderían más rápido por estas dimensiones materiales.
Esto provocó que el desarrollo tecnológico de estas razas fuera muy superior a las que vendrían después, ya que se quedaban desarrollando tecnología durante mucho más tiempo en dimensiones físicas, lo que hacía que tuvieran una hegemonía de control tecnológico a nivel estelar sobre otras razas.

Tras la administración de Anhotak, vino el perido de adminstración de Micah y el surgimiento de las razas micaélicas. La civilización humana actual, gracias al Código Kadistu, va a combinar ambas capacidades, desarrollando la evolución mental y la tecnológica, con el crecimiento espiritual de una raza adámica que ha nacido desde la máxima densidad de la materia.
De mente a consciencia
Una de las claves del control que ejerce el gobierno secreto sobre la población mundial es el del poder de la mente. Gracias al control que tienen de la información, a través de los medios de comunicación y de las organizaciones políticas y sociales, dirigen a la humanidad hacia unos pensamientos amargos y negativos, haciendo que los humanos utilicen antes la mente concreta que la consciencia.
En «La Constitución Septenaria del Ser Humano» analizamos la diferencia entre la mente del cuerpo físico, la mente concreta, y la mente del cuerpo causal, que es la mente abstracta, la mente del alma o la consciencia. Este conocimiento es una de las claves que el poder oculto ejerce sobre los humanos, ya que provocan que la mayoría utilice la mente concreta para tratar de entender la vida, condicionando de esta forma el pensamiento y las emociones de la mayoría de las personas. (Más información en la Constitución Septenaria).
Por eso una de las llaves de nuestro despertar va a ser el proceso por el que la humanidad comience a entender que realmente somos almas viviendo una experiencia humana, pero ya no solo desde la espiritualidad, sino entendiéndolo también desde la ciencia y desde la física cuántica, comprendiendo que la energía nunca se destruye, solo se transforma, y por consiguiente la muerte no es el final. Este es el principio para que una raza evolucione de mente a consciencia.
La física cuántica y la espiritualidad
Y es que otra de las claves del siguiente paso en nuestra evolución va a ser la relación entre la ciencia, la física cuántica y la espiritualidad. Debido a nuestro nivel de evolución, la espiritualidad todavía es analizada desde una perspectiva mística para la mayoría de los humanos, pero lo cierto es que la ciencia cada día se acerca más a las respuestas que conectan directamente con esa energía del espíritu que da vida al universo de materia (analizado más al detalle en «El Origen del Alma»).
Por eso la física cuántica y la teoría de cuerdas están en constante evolución, entendiendo así el proceso de comprensión del universo desde lo micro (átomo, protón, neutrón, electrón) hasta lo macro (sistema solar, estrella, planeta), es decir, lo que es arriba es abajo, tal y como explica la filosofía hermética.

Para la ciencia actual un taquión todavía es una hipotética partícula subatómica, pero ya hay numerosos divulgadores fuera de la versión oficial que nos explican como los ingenieros cósmicos pudieron dar origen al universo de materia desacelerando la energía taquionica y dando origen a la energía bariónica.
Esto es algo que la ciencia poco a poco va a llegar a comprender, al igual que se ampliará el conocimiento del alma como un campo de electrones, una energía que baja desde la antimateria para dar vida y energía a los cuerpos físicos del universo de materia.
La relación entre la evolución tecnológica y espiritual
Este conocimiento científico va a ir enlazando la evolución tecnológica con la espiritualidad. Por ejemplo, la Escala de Kardashov, tal y como analizamos en «El misterio oculto de la Luna», mide el progreso de una civilización basándose en la cantidad de energía que esta puede generar. De esta forma, Kardashov describió 3 tipos de civilizaciones que podrían existir, de tipo 1, que podría trabajar con toda la energía de su planeta, de tipo 2, con la energía de su estrella madre, y de tipo 3, con la energía de su sistema estelar.
Carl Sagan se basó en la Escala de Kardashov para medir el progreso de la humanidad actual, y calculó, en base a la cantidad de energía que podemos generar, que somos una civilización de tipo 0,7, es decir, no tenemos todavía la capacidad de aprovechar todo el potencial energético de nuestro planeta.
Evolución a civilización de tipo 1 según la Escala de Kardashov
Para ser una civilización de tipo 1, primero tenemos que aprender a trabajar con la energía libre que estudió Nikola Tesla (y que el gobierno secreto ocultó), porque la efectividad en la utilización de las energías naturales, renovables y limpias es un factor clave para aprovechar al máximo la energía del planeta.

Pero además, siendo una raza micaélica, tenemos la biotecnología necesaria en nuestro cuerpo físico para que nuestro proceso evolutivo conecte directamente con esa energía, a través de los chakras, la llama trina, el Código Kadistu y nuestra energía toroidal, y su vez con la energía del planeta Tierra y su núcleo interno, ya que es un planeta decimal.
Por eso la evolución tecnológica basada en la Escala de Kardashov va a tener una conexión directa con nuestra evolución espiritual, y con el proceso de evolución y ascensión de la humanidad a la quinta dimensión de consciencia, (analizado más al detalle en «Hacia una nueva humanidad»), un proceso que nos explica muy bien Andrea Barnabe, y que va a definir el principio del camino de nuestro destino.
La evolución a quinta dimensión y el destino de la humanidad: Andrea Barnabe
Una de las consecuencias del proceso del salto cuántico hacia la quinta dimensión, va a ser el proceso de desmoronamiento de las estructuras políticas, sociales, económicas y administrativas que dirigen los sistemas planetarios actuales. La nueva humanidad, fuera del sistema, comenzará a construir las nuevas estructuras para encajar las mentalidades 5D.
Al dejar el modo mente analítica (mente concreta), y entrar en modo consciencia, nos volvemos empáticos con todos los reinos, empezamos a sentir la energía del planeta, y nos armonizamos con la naturaleza. Socioculturalmente se producirá una unidad entre todas las comunidades planetarias, algo trascendental para evolucionar a una civilización estelar, y poder contactar así con otras razas más evolucionadas del universo.
El planeta va a evolucionar, la matrix de control que habían violado tras la caída de Atlántida va a disolverse, porque nuestro nivel energético va a subir de voltaje. Ya no nos van a poder controlar a través del sistema matrix de la tercera dimensión.
A esto es algo que nos están ayudando hermanos extraterrestres de Pléyades, de Sirio, y de muchos sistemas estelares de la Confederación Galáctica, que encarnan en este plano para ayudarnos al despertar de la consciencia (analizado más al detalle en «La evolución de las razas del universo»).
No pueden aparecer fisicamente con sus naves para liberar el planeta del control de las razas negativas, porque esta acción violaría la Ley del Libre Albedrío, el principio de no intervención física en sociedades pre-estelares. Esta ley se corresponde con la primera directriz de la saga Star Trek, una obra producida por la alianza para mostrarnos una de las claves de muestro futuro a nivel estelar dentro de una federación unida de planetas, de la que podremos formar parte cuando todo el planeta unido haya conseguido este proceso.

Raza Adámica, Kadmónica y Kadistu
Pero además, al ser una raza adámica, kadmónica y kadistu, nuestro destino también va a ir directamente relacionado con nuestro código genético:
Adámicos: Biología que contiene todos los elementos químicos de la madre Tierra.
Kadmónicos: Multidimensionales.
Kadistus: El código que nos hace igual al creador en la materia.
Cuando la raza humana haya trascendido todo este periodo de oscuridad y evolucione hacia un nivel de consciencia superior, nuestra civilización (conocida en quinta dimensión como Civilzación Koradhy o Civilización Solar), estará preparada para reactivar las 12 + 1 fibras de ADN del humano Adam Kadmon que nos habían desconectado. Y esta genética va ser la llave para poder ayudar a otras razas que se han estancado en su proceso de evolución, una de las claves de nuestro destino como raza.
Además, como raza kadistu, nuestro destino va a estar directamente relacionado con la expansión del universo, con nuestra capacidad de co-crear nuevos mundos, y como genetistas de nuevas especies y razas en evolución. Esta información enlaza directamente con el destino que nos transmite la información del Libro de Urantia (podéis leer el resumen de Libro hasta la rebelión de Lucifer en parte 1 y parte 2).
Nuestro destino en el Libro de Urantia
Como decíamos al principio de este escrito, leer el Libro de Urantia y enlazar toda esa información con fuentes más actuales como Andrea Barnabe o Rodrigo Romo, resulta de gran ayuda para enlazar todo el conocimiento sobre nuestra historia y sobre nuestro destino.
El Libro de Urantia no solo hace referencia a la Ley del Uno, y al proceso de ascensión del alma por los universos materiales del tiempo y el espacio, sino que también nos explica que «existe un sistema nuevo e inmenso de universos que se está organizando con futuros mundos habitados, nuevas esferas pobladas de nuevos de tipos de seres en el espacio exterior».
La ubicación en la que se encuentra Urantia (planeta Tierra) está muy cerca de ese límite del espacio exterior. Urantia forma parte del último superuniverso creado, llamado Orvonton. Dentro de Orvonton, en un extremo exterior de este superuniverso, se ubica el universo local de Nebadón, donde se encuentra nuestro planeta, una de las localizaciones más alejadas del universo central de Havona.
Fuera de los límites de los universos del tiempo y del espacio la vida todavía no ha sido creada, pero debido a la expansión del universo, el proceso de creación de nuevos mundos habitados está por llegar. En el Libro de Urantia se habla de la posibilidad de que «el destino de los mortales ascendentes está destinado a algún servicio futuro en los universos del espacio exterior.»
Nuestro destino en los libros de Rodrigo Romo
Rodrigo Romo es un encarnado consciente de la Supraconfederación Galáctica, y la información que nos transmite en sus libros y en sus conferencias sobre la verdadera historia del universo y las distintas razas que lo habitan, resulta de especial importancia para entender nuestro verdadero origen y nuestro destino.
Es cierto que Rodrigo no es tan positivo en cuanto a nuestro futuro como raza, ya que considera que todavía hay muchos humanos negativos, y muchos otros dominados por el control mental del gobierno secreto, pero si que nos transmite que el proceso de ascensión planetaria se va a dar, aunque muchas personas no puedan dar el salto cuántico.
Esto es algo que ya hemos analizado en otros escritos («Hacia una nueva humanidad»), donde definimos las dimensiones espirituales, y como este proceso de ascensión de tercera a quinta dimensión no lo van a poder realizar todos los seres humanos. Esta es la gran tribulación a la que refería Jesús y otros grandes maestros, y es que la almas que no estén preparadas para este proceso de ascensión tendrán que seguir su proceso de experiencias en otros mundos de tercera dimensión.
Tierra: El Jardín de las experiencias
Siguiendo el hilo de nuestro destino, Rodrigo da nombre en uno de sus libros («Tierra: El Jardín de las experiencias») a un nuevo universo que se está formatando, llamado Unana, y también menciona como el planeta Tierra fue uno de los objetivos planteados por el Consejo de Nebadón para realizar una nueva propuesta genética.
Esto quiere decir que la configuración Tierra/ Urantia está directamente asociada al proyecto del nuevo universo de Unana, y coincide en que la propuesta genética humana creada en la Tierra va a tener un papel importante en la expansión del universo de materia, tanto a nivel genético, como a nivel co-creador.

Una nueva humanidad
Es cierto que estamos viviendo un momento único en la historia planetaria, y que la mayoría de la sociedad ni siquiera es consciente de lo que está sucediendo, ni está conectada con toda esta información. Pero poco a poco todo este conocimiento que nos ha sido ocultado se va a ir abriendo paso, dando origen a una nueva consciencia planetaria.
La raza humana, a nivel estelar, es solo un niño que está empezando a pensar y a razonar, y como todo niño que llega a la adolescencia en su proceso de evolución biológica, la humanidad en su conjunto tiene que pasar ahora por ese mismo desarrollo natural y evolutivo.
Estamos viviendo un periodo en el que vamos a pasar de la era informática a los viajes espaciales, un cambio de era en donde la ética social y la tecnología tienen que evolucionar de la mano. Por eso la unión planetaria, el fin del control del gobierno secreto y las injusticias políticas, sociales y económicas, junto a la creación de un nuevo sistema fuera de la matrix de control, van a ser la llave para dirigirnos hacia una nueva humanidad…

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